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Serie 6 · La firma en cada sector · 6.1

Banca y finanzas.

Conocer al cliente, prevenir el fraude y probar cada operación.

Octubre de 20267 min de lectura

Pocos sectores firman tanto como la banca. Apertura de cuentas, préstamos, tarjetas, garantías, autorizaciones de débito, operaciones de empresas que requieren dos firmas, y cada día millones de transferencias que el cliente autoriza desde su teléfono. En ese universo conviven dos herramientas que a menudo se confunden: la autenticación multifactor y la firma electrónica. Distinguirlas es el primer paso para usar bien cada una.

Autenticarse no es firmar

La autenticación multifactor, a veces abreviada AMF o MFA, sirve para comprobar que quien entra a un servicio es quien dice ser. Combina al menos dos factores de categorías distintas:

La firma, en cambio, vincula a una persona con un contenido determinado: este contrato, esta operación, este monto. La autenticación responde "¿quién está del otro lado?". La firma responde "¿qué aceptó exactamente esa persona?". Una sesión bien autenticada no prueba, por sí sola, qué se aprobó dentro de ella.

Autenticación multifactorFirma electrónica
Pregunta¿Quién accede?¿Qué aceptó y cuándo?
ObjetoUna sesión o un acceso.Un documento o una operación concreta.
DuraciónLo que dura la sesión.Lo que deba conservarse la prueba.
PruebaRegistros del sistema.Un objeto verificable por terceros.

Donde se encuentran: firmar la operación

Entre las dos hay un punto intermedio muy usado en banca: la autenticación vinculada a la operación. El código o la confirmación que el cliente produce no sirve para cualquier cosa, sino sólo para esa transferencia, por ese monto y a ese destinatario. Si alguien cambia el destinatario, el código deja de valer. La normativa europea de servicios de pago llama a esto vinculación dinámica, como parte de la autenticación reforzada de clientes, y es un buen ejemplo de un principio general: cuanto más se acerca la autenticación al contenido, más se parece a una firma.

Autenticar abre la puerta. Firmar deja constancia de lo que se hizo adentro.

Las firmas típicas de un banco

OperaciónQué conviene
Apertura de cuenta a distanciaIdentidad comprobada con un nivel acorde a las reglas de conocimiento del cliente, y firma del contrato con su evidencia.
Préstamos y garantíasFirma de alto nivel, sello de tiempo y conservación de largo plazo.
Transferencias y pagosAutenticación vinculada a la operación.
Operaciones de empresasFirmas conjuntas según los poderes registrados, con verificación de facultades en cada caso.
ConsentimientosAceptaciones separadas y registradas, cada una con su texto exacto.

Identidad, fraude y regulación

Los bancos operan bajo obligaciones de conocer a su cliente y prevenir el lavado de activos. El Grupo de Acción Financiera Internacional, que fija los estándares globales en esa materia, publicó en 2020 una guía sobre identidad digital que acepta los medios digitales para identificar clientes, siempre que el nivel de confianza sea adecuado al riesgo. La idea es la misma que recorre esta serie: proporcionalidad y evidencia.

El fraude bancario más dañino de los últimos años no rompe la autenticación: engaña al cliente legítimo para que autorice él mismo una operación. Ahí la firma de la operación, con un texto claro que muestre a quién y cuánto se paga, y una pausa ante lo inusual, ayudan más que agregar factores.

Un caso cotidiano

Una empresa necesita que dos apoderados aprueben pagos superiores a cierto monto. Si el sistema sólo exige que ambos inicien sesión con autenticación multifactor, no queda prueba de que cada uno vio y aprobó ese pago. Si cada uno firma la orden concreta, con su monto y destinatario, la regla de las dos firmas se cumple de verdad y puede demostrarse.

Qué revisar en un banco
  • ¿Qué operaciones se autentican y cuáles se firman?
  • ¿La confirmación de una operación está vinculada a su monto y destinatario?
  • ¿Las firmas conjuntas se verifican contra poderes actualizados?
  • ¿Los contratos firmados a distancia admiten validación a largo plazo?
Para recordar

La autenticación multifactor comprueba quién accede; la firma prueba qué se aceptó. En banca conviven ambas, y se acercan cuando la confirmación queda vinculada a la operación concreta. Cada operación merece la herramienta proporcional a su riesgo, y una evidencia que pueda mostrarse a un tercero.

Fuentes

  1. Directiva (UE) 2015/2366 de servicios de pago y Reglamento Delegado (UE) 2018/389 sobre autenticación reforzada
  2. GAFI, Guía sobre identidad digital, 2020
  3. NIST, SP 800 63B, autenticación y gestión del ciclo de vida

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Artículos para quienes deciden cómo firma una organización: principios, prácticas y criterios que siguen valiendo cuando cambian las normas y las tecnologías.

Una publicación de Signing Flows, de Interfase.

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